Revise cada parte de su pantalla táctil directamente en el navegador: vea cuántos dedos sigue, recorra el cristal para encontrar zonas muertas y cace los toques fantasma que inventa un digitalizador averiado.
Ejecútela en el dispositivo que está revisando. Limpie antes el cristal y quite cualquier funda que se monte sobre los bordes.
Dos comprobaciones cubren casi cualquier fallo de una pantalla táctil: cuántos dedos sigue y si los sigue en toda su superficie. Ambas funcionan en el navegador, en el propio dispositivo que está revisando, sin instalar nada.
Apoye los dedos en la pantalla y cada contacto recibirá un círculo, un número y una lectura en vivo de su posición y del tamaño del área de contacto. Muévalos: el rastro que deja cada dedo muestra con qué suavidad los sigue la pantalla. Un panel sano dibuja una línea limpia; uno defectuoso salta, se entrecorta o pierde el contacto a mitad de camino. Al levantar un dedo, su círculo debe desaparecer al instante.
Un digitalizador casi nunca falla entero. Pierde una franja, una esquina o un borde, y todo lo demás sigue funcionando: por eso el fallo pasa desapercibido hasta que hay que pulsar justo ahí. La prueba de cuadrícula lo hace visible: recorra toda la pantalla y cada casilla que siga oscura es un punto donde el sensor nunca vio su dedo. Deslice despacio y repase los bordes dos veces, porque ahí suele empezar el daño.
Un digitalizador que se está muriendo empieza a informar de toques que nadie hizo: el teclado escribe solo, se abren aplicaciones, pasa un menú de golpe. La vista multitáctil cuenta cada contacto que aparece y desaparece demasiado rápido para ser un toque real. Deje la prueba abierta, aparte las manos del cristal y observe si el contador sube solo. Unos pocos mientras usted toca no significan nada: lo que importa son los que llegan cuando nadie roza la pantalla.
Casi todos los móviles y tabletas actuales siguen al menos cinco dedos, y muchos llegan a diez. Los portátiles Windows con pantalla táctil suelen manejar diez también. El número que informa el navegador aparece bajo el botón de inicio, y la prueba muestra cuántos entrega la pantalla de verdad al mismo tiempo: cuando el digitalizador falla, esas dos cifras no coinciden. Menos de cinco en un dispositivo reciente merece una mirada más atenta.
Empiece por lo barato. Limpie el cristal y séquese las manos: el agua y la grasa dispersan la señal táctil. Quite el protector de pantalla, sobre todo si es grueso o está mal pegado, y la funda si presiona los bordes. Reinicie el dispositivo y busque actualizaciones del sistema. Si la zona sigue muda después de todo eso y siempre está en el mismo sitio, el digitalizador o su cable plano están dañados y hay que sustituir el panel.
El touchpad que hay bajo el teclado es invisible para esta prueba, y para cualquier otra página web. El sistema convierte sus gestos en movimiento del cursor antes de que el navegador los vea, así que no queda nada que medir: ni coordenadas, ni número de contactos, ni un segundo dedo. Si su touchpad se porta mal, la respuesta está en los ajustes del sistema y en el controlador, no en una prueba del navegador.