Cómo probar tu ratón online

Empieza aquí: pulsa cada botón y gira la rueda, y mira la fila de arriba para confirmar que cada pieza llega al navegador. Todo lo que hay que medir en vez de mirar —tiempos, tasas, distancias— tiene su propia página. No se instala nada y nada sale de tu dispositivo.

Botones y rueda

El izquierdo, el derecho, el clic de rueda, los dos botones del pulgar y las dos direcciones de desplazamiento se iluminan en el momento en que el navegador los recibe, y los botones extra de un ratón gamer se nombran según se disparan. Una pieza que sigue gris tras una pulsación firme no está llegando al ordenador: eso es lo primero que conviene saber de cualquier ratón.

Doble clic y rebote del interruptor

Un interruptor desgastado envía un segundo clic por su cuenta milisegundos después del primero: es el fallo detrás de los archivos que se abren dos veces, los arrastres que se sueltan a medias y el texto que se selecciona solo. El test de doble clic mide el intervalo entre pulsaciones, marca todo lo que va más rápido que un dedo y muestra dónde está fijada la velocidad de doble clic de tu sistema.

Tasa de sondeo

La tasa de sondeo es cada cuánto le dice el ratón al ordenador dónde está. Los ratones de oficina informan 125 veces por segundo; los gamer se venden a 500, 1000, 4000 e incluso 8000 Hz. La prueba cuenta las muestras en bruto que recibe el navegador, la única forma de ver más allá del límite de una por fotograma con el que trabaja una página web normal.

DPI y sensibilidad

Los DPI, o CPI, son cuántos pasos informa el sensor por cada pulgada que recorre el ratón. Mide un tramo de tu mesa, mueve el ratón exactamente esa distancia con el puntero bloqueado, y los pasos divididos entre la distancia son tus DPI reales, incluido lo que haya fijado el software del driver.

Velocidad de clic

Los clics por segundo son mitad juego, mitad prueba: de seis a ocho es lo normal y diez o más es rápido. Lo que importa es si la cuenta sigue el ritmo de tus dedos: un ratón que pierde pulsaciones al clicar deprisa lo demuestra aquí y no en mitad de una partida.

Rueda de desplazamiento

La prueba de desplazamiento mide el tamaño de una muesca, a qué velocidad puede girar la rueda y cualquier paso que retroceda en mitad de un giro: así se delata un codificador sucio o gastado, y por eso la página salta hacia atrás mientras lees.

Deriva del sensor

Con la mano fuera, un ratón sano no informa de nada. Un cursor que se desliza solo significa polvo en la lente, una superficie brillante o un sensor al final de su vida. La prueba de deriva se queda quieta unos segundos e informa de cada píxel que el ratón se ha inventado.

Test de teclado
Comprueba cada tecla, el rollover y el rebote de los interruptores del teclado que hay junto a ese ratón.
Probar el teclado
Test de mando
Botones, gatillos y deriva de los sticks para cualquier mando que vea el navegador.
Probar el mando

Cuándo ayuda un test de ratón

Preguntas frecuentes

Abre esta página y usa el ratón: pulsa cada botón y gira la rueda. Cada pieza se ilumina en la fila de arriba en cuanto llega su señal, así que lo que siga gris no está llegando al navegador. Para lo que no se ve a simple vista —doble clic, tasa de sondeo, DPI, velocidad de clic, desplazamiento y deriva del sensor— elige arriba la prueba correspondiente. Sin instalar nada y sin cuenta.
El interruptor bajo el botón se ha desgastado y rebota, enviando un segundo clic por su cuenta. Es el fallo más común de un ratón y en la mayoría se puede sustituir el interruptor. El test de doble clic mide el intervalo entre pulsaciones y marca todo lo que va más rápido que un dedo: justo la prueba que necesita una reclamación de garantía.
No todos los navegadores los reportan. Chrome y Edge sí, y esta página impide que te saquen de ella mientras pruebas. Firefox y Safari gestionan esos botones por su cuenta y nunca se los pasan a la página, así que un botón que allí siga gris puede estar perfectamente bien. Y si el software del ratón lo ha reasignado a una macro, el navegador ve la macro.
El sistema los tiene invertidos, normalmente por la opción para zurdos del panel de control del ratón. Un navegador solo ve un botón primario y otro secundario, así que el botón físicamente izquierdo llega aquí como el derecho. Cámbialo en los ajustes del sistema y las etiquetas volverán a coincidir con tu mano.
Es cuántas veces por segundo informa el ratón de su posición, en hercios. Mueve el ratón en círculos continuos en la página de tasa de sondeo y la cifra se rellena. Chrome y Edge entregan todas las muestras en bruto, así que allí el dato es el real; otros navegadores informan del movimiento una vez por fotograma y solo pueden mostrar un mínimo.
Sí. Marca una distancia en la mesa —diez centímetros bastan—, introdúcela en la página de DPI y mueve el ratón exactamente esa distancia en línea recta con el puntero bloqueado. Donde el navegador lo permite, se evita la aceleración del puntero del sistema, así que la cifra es la resolución propia del sensor y no la velocidad del cursor.
Normalmente no. Haz la prueba de deriva: deja el ratón en la mesa, inicia y aparta la mano. La deriva casi siempre viene de polvo en la lente del sensor, una mesa brillante o con dibujos, o una alfombrilla desgastada. Limpia la lente con un bastoncillo seco y prueba una alfombrilla lisa antes de cambiar nada.
Sí, y merece la pena. Empareja el ratón como siempre y haz las pruebas. Las muestras perdidas en la página de tasa de sondeo y los saltos en la prueba de deriva suelen apuntar a una pila floja, a un receptor conectado demasiado lejos o a interferencias en la banda de 2,4 GHz.
Ambas cosas. Es gratis, no requiere descarga ni cuenta, y todo se ejecuta en tu navegador. Tus clics y movimientos se quedan en tu dispositivo: nunca se envían a un servidor.