Cronometra una carga con el cargador y el cable que de verdad quieres juzgar. La página registra el nivel según sube, así que una carga que se atasca, o que tarda el doble de lo que debería, se ve en lugar de sospecharse.
La velocidad de carga es una comparación, nunca un número por sí solo. Esta página te da las dos mitades que la hacen posible: un cronómetro exacto y cada punto porcentual del camino.
La carga va rápida hasta el 80% aproximadamente y después se frena a propósito: el último tramo es el cargador protegiendo la celda, no una avería. Lo interesante es dónde tu curva abandona la parte empinada. Una curva que se atasca a media subida y luego retoma suele ser calor, un conector o un cable que no aguanta la corriente.
Una carga cronometrada con el cable del cliente y otra con tu fuente de banco no son comparables, ni tampoco dos cargas que empezaron en niveles distintos. Fija el cargador, el cable y el porcentaje inicial, y la única variable que queda es el dispositivo.
Los ajustes de carga de trabajo también valen aquí, y responden algo que el cargador por sí solo no puede: si el dispositivo es capaz de cargarse mientras trabaja. Un móvil que gana batería en reposo pero la pierde bajo carga intensa te está diciendo que la alimentación no da abasto.